EL DOLMEN DEL REBELLAO II, EN BADAJOZ.

Este segundo dolmen del Rebellao, se encuentra en un estado de hundimiento muy deteriorado, pero son los efectos de varios milenios pasados por él y posiblemente también por la acción del hombre, hay muy poco escrito sobre el dolmen, exceptuando las excavaciones llevadas por Andrea Menéndez Menéndez, de la que he cogido tres fotos, dos de ellas por ser bastante más limpias con respecto a la maleza allí existente y la otra por los detalles de la planimetría.

La duda que a muchos los tiene algo confusos y que no está clara ni definida es, si en las visitas que efectúa José Ramón Mélida y Alinari a estos dólmenes en 1909, llama a el dolmen del Rebellao II como Campillo II, y todo es debido a que cuando habla en su libro del Campillo II lo hace, justamente debajo del Rebellao I, y esto lleva a confusión, pero más adelante en otra publicación daré algún detalle al respecto de esta duda pues no se conoce aparentemente el dolmen del Campillo II.


(Andrea Menéndez Menéndez 2016/17).

El dolmen que nos ocupa, denominado en Carta Arqueológica «Revellado II», se asienta sobre una zona llana formada por calizas y pizarras, a unos 350 m al noreste del poblado. El dolmen y su entorno han sido utilizados durante años como zona de acumulación de los ripios resultantes de las labores agrícolas y como vertedero ocasional. Aunque son pocos los dólmenes que pueden asociarse nítidamente a los poblados Calcolíticos de la región, estos podrían ser un buen ejemplo. La concentración de poblados en esta zona es importante; en su mayoría no están excavados, pero las características de los materiales recuperados en superficie abogaría por su uso en el Neolítico Final/Calcolítico, momento en el que se están utilizando los dólmenes como lugar de enterramiento (Bueno 2000:58; Enríquez Navascués 1990:314). El Revellado II ya se citaba hace más de tres lustros (Jiménez y Barroso 2000: 400) como ejemplo de las dificultades en la conservación y mantenimiento de estos elementos como hitos referenciales en el paisaje, con tendencia a convertirse en un gran basurero donde se acumulan vertidos de toda índole. 

Los trabajos ejecutados han consistido, por el momento, en una limpieza superficial que pretende ser un primer paso hacia la excavación y puesta en valor del megalito (Figura 15). Entre los ripios retirados de esta zona se apreciaban abundantes fragmentos de material latericio de época romana.


En un artículo publicado recientemente (Enríquez Navascués y Duque Espino 2015) se hace mención a la excavación del «Revellado II» a finales del siglo XIX por parte del Conde de Valencia de Don Juan. 

Pero según nuestras investigaciones el dolmen estaría alterado, pero no excavado. Las noticias sobre la intervención por parte del Conde en esas fechas parecen apuntar hacia otro dolmen ubicado en las proximidades del denominado Castillo de los Arcos, paraje que era propiedad de su esposa, cercano a la finca El Rebellao, y que ya es mencionado por Mélida (1925). Así lo indican también las investigaciones realizadas por Juan Sánchez Cuenca (2010 y 2012).


(1925 Jose Ramón Mélida) 

Dolmen segundo de El Campillo.

Uno de estos dólmenes fue explorado por el señor Conde de Valencia, de Don Juan, años antes de sus notables trabajos en la Real Armería. La noticia más precisa la han dado los señores Vilanova y Rada (En geología y protohistoria ibéricas, pág. 504) diciendo que aquél exploró una de dichas garitas (nombre dado a los dólmenes en Extremadura) y encontró en su interior, algunas hachas, cerámica tosca y algunos huesos humanos, entre ellos una mandíbula de niño muy notable.

Visite los tres primeros en 1909 (Se refiere Mélida a los dólmenes del Romo, Campillo, y Rebellao I) y los encontré mejor conservados que otros, prueba evidente que los dueños de la finca se preocupan de la conservación de tan notables monumentos, que forman un verdadero grupo dolménico.


José Antonio Hinchado Alba.